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Durante los casi 21 años que tiene la Fundación Felices los Niños nunca dejaron de funcionar la cocina ni la panadería. Todo un record solidario. Hoy, los chicos desayunaron, almorzaron, merendaron y cenaron SIN PAN. Tampoco apareció el dulce que en los primeros días de la intervención abundaba. Claro, es que la despensa, hasta que Casolati hizo la farsa televisiva del 27 de julio, estaba colmada de mermelada y dulce de leche, entre otros alimentos, y parece que ya se les está acabando. También había galletitas ‘Club Social’ saladas que reforzaban la alimentación de los chicos. Estos snacks eran donados por el Banco de Alimentos quienes ponían como condición de la donación la prohibición de  su venta. Pero hoy las galletitas ‘Club Social’ del Banco de Alimentos colman los estantes del kiosco de la Fundación y están a la venta. Casolati y Gambaro perdieron el rumbo y hoy los chicos de la Fundación perdieron el pan merecido para crecer.

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La mano derecha de Juan Manuel Casolati se llama Marcelo Grinvero. No sabemos de que trabaja, porque los últimos 10 meses deambulaba por la Fundación sin título alguno. Grinvero fue nombrado en estos días como director de Hogares de la Fundación mientras Casolati prepara una Nueva ONG con la que pretende apoderarse de toda la Fundación. Lo que sorprende es que este nuevo funcionario, avalado por la secretaria de niñez y adolescencia de la Provincia de Buenos Aires (dirigida por Pablo Navarro), es que no sabe nada acerca de chicos de la calle en la calle, de hogares transitorios, ya que su especialidad es “comercio exterior”. La interventora Natalia Gambaro manifestaba, con orgullo, a un grupo de visitantes: “a partir de ahora pondremos gente competente a cargo de la Fundación” lo que debiera pensar la interventora es que un especialista en comercio exterior no es precisamente la persona competente para dirigir un hogar de niños o una institución educativa. Esta es la situación que Casolati o Gambaro no se animan a contar y que demuestran la precariedad con que están llevando esta supuesta misión normalizadota. Normalizar evidentemente para ellos es achatar.

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La Fundación Felices los Niños durante 20 años implementó un servicio gratuito de micros para ir a buscar y luego llevar a sus hogares a cientos de niños y niñas de los asentamientos de Barrio Obligado en San Miguel, de San Damián y 2 de abril en Hurlingham como así también de otras villas y barrios humildes. Esto permitía que las escuelas gratuitas y con alimentación de la Fundación pudieran recibir a los más pobres de entre los pobres. La mala administración de la interventora Natalia Gambaro y el director Juan Manuel Casolati, hicieron que ese servicio se cortara de un día para el otro. Estos niños tienen familias con problemas y a partir de ahora deben venir caminando con frío y lluvia por largas cuadras y con peligro de sus propias vidas. En el comunicado enviado a los padres se justificaba la medida aduciendo que se debía cortar el servicio de micros porque debían pagar alimentos y servicios. Pero la pregunta es… ¿No era que ahora la Provincia de Buenos Aires se iba a encargar de la alimentación de los chicos? Nadie dio la cara, ya que la nota fue firmada de manera abstracta por “la dirección”. Uno se pregunta ¿Qué dirección? Si han puesto a la obra del padre Grassi en una situación caótica. Una empleada cercana a Casolati manifestaba con cierto autoritarismo y desprecio: “¿Qué tanto micro?, que los padres se hagan cargo de los chicos que parieron”, olvidando que la Fundación no fue creada para juzgar a los padres sino para ayudar a los chicos con problemas. Casolati sigue manejando la Fundación con mentalidad de merendero y la interventora vive escondiéndose en la Fundación sin dar la cara ante los terribles problemas que ponen en situación de peligro y abandono a los niños en riesgo y a su familia. Construir llevó más de 20 años y destruir lo construido se les está haciendo muy fácil.

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Destruyen el proyecto de Felices los Niños.

 

Apenas pasó una semana de la intervención de la militante del PRO, aliada de Scioli, Natalia Gambaro, el inefable despertar mediático de Juan Manuel Casolati hizo una puesta en escena junto a Mauro Viale diciendo que la Fundación había dado un giro de 360º. Mauro Viale le contestó que de ser así estaba todo igual, ya que girando 360º se vuelve al mismo punto. Y no solo se puede decir que estaba en el mismo punto sino que, comenzó a retrocedes poniendo a los chicos en un peligro cada vez mayor.

 

Cortan los teléfonos y los internos:

Tras haber cortado la recaudación y con falta de respuesta del Estado, sumado a esto la mala administración de Casolati y la interventora, por falta de pago se cortaron todos los teléfonos de la Fundación Felices los niños. No solo eso, se descompusieron los internos que comunican los hogares y las escuelas que están dispersos en un predio de 65 hectáreas y así quedaron. Si a un chico le pasa algo, no hay manera de comunicarlo y comunicarse con el exterior. Si hubiera un problema de salud o un peligro de seguridad física para los niños internados es imposible comunicarse con quién pueda auxiliarlos.

 

Cortaron el servicio de emergencias médicas:

La empresa que proveía asistencia médica pediátrica y ambulancia de urgencia ante un hecho grave, también cortó el servicio por falta de pago, osea por la mala administración de la interventora Natalia Gambaro y el director Juan Manuel Casolati. Fuentes judiciales afirmaron que un testigo manifestó que si un chico le pasa algo en la noche tiene que llamar al chofer, quién vive a 10 cuadras de la portería (yendo a pie, ya que no hay teléfono), pero que él mismo manifestó que no lo llamen por un niño con fiebre, y en ese caso le den un ibuprofeno. Osea que los niños están en manos de un chofer de venido y en paramédico “en total peligro físico ante cualquier problema respiratorio, convulsiones o accidentes domésticos”.

 

Las explicaciones mediáticas de Gambaro:

Lejos de aceptar los graves problemas que le está provocando a los niños de la Fundación, la interventora Natalia Gambaro, se animó a salir a hacer una defensa mediática de su gestión al estilo de lo que los criollos llaman “la actitud del tero”, quién pone los huevos en un lado y grita en otro con el solo fin de distraer al enemigo.

La interventora manifestó que los galpones de la Fundación estaban colmados de basura o de cosas inservibles. Lo que no dice es que la primera actividad que Casolati hizo en la Fundación fue “ordenar los galpones” y vender la mayor parte del papel y los metales a beneficio de varios presos que él asistía jurídicamente y en las salidas transitorias los traía para “ayudar a la Fundación”.Tampoco debe saber Gambaro que del dinero producido por las ventas, nada se entregó a la Fundación. En esa nota dada a Tiempo Argentino la semana pasada, la interventora Gambaro, también manifiesta que la carpintería de Felices los Niños también estaba colmada de basura, y lo que no sabe o no quiere decir es que Casolati había nombrado como jefe del taller de carpintería al señor Marcelo Grinvero, quién es su “mano derecha” y en 10 meses de gestión jamás llegó a, ni siquiera dar una clase a los chicos. Gambaro agrega en su reportaje que tuvo que hacer tres desratizaciones. En un predio de 65 hectáreas es lógico que haya roedores de distintas razas y hasta incluso comadrejas que invaden los techos. Lo que está claro que en 10 meses estuvo a cargo de la obra Juan Manuel Casolati y nada hizo para terminar con esa plaga en el sector de los edificios, siendo que él manifestaba tener una empresa amiga que podía hacerlo gratuitamente. Un par de roedores puede entrar y en menos de un mes hacer su nido y provocar desastres sino se hacen controles y se mantiene una higiene adecuada.Lo que también es fácil para Gambaro es echar la culpa para atrás cuando la culpa es de ella y su organización. Preocupada por sumar más irregularidades, la mentada interventora dice a Tiempo Argentino que se encontró to alto, y justo allí, sin querer, le pega a Casolati, ya que sábado a sábado un grupo de quince personas junto a Casolati se dedicaban a cortar el pasto y limpiar los parques de la Fundación. Es evidente que queriendo menoscabar la figura del padre Grassi y sus colaboradores directos, la Dra. Natalia Gambaro no hace más que comprometer cada día más al único responsable del decaimiento de la Fundación durante los últimos 12 meses, Juan Manuel Casolati. El fue nombrado por el consejo de administración de la Fundación el 24 de septiembre del 2013, como director de hogares de Felices los Niños en Hurlingham.

 

 

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Nada de lo que el mostró y afirmó en los medios era cierto. Todo fue una maniobra para quedarse con la Fundación Felices los Niños.

 

Juan Manuel Casolati utilizó la televisión para apoderarse de la Fundación Felices los Niños. Quiso hacer creer a la gente que en esta institución había tan solo 50 chicos y les puso imágenes de una supuesta despensa vacía contrapuesta a la de un camión que llevaba los alimentos de los niños a los presos. Para agravar sus dichos, filmó una habitación en desuso en la que había un agujero en cielorraso, siendo que los lugares que están utilizando los niños están en perfectas condiciones. Sin ninguna prueba y solo con suposiciones hizo una denuncia penal a los principales referentes, a los donantes y colaboradores de la Fundación, lo que provocó en ellos indignación y el corte de sus ayudas. La Fiscalía de Morón, liderada por el Juez de la dictadura Nieva Woodgate, ordenó los allanamientos veinte minutos antes del programa periodístico Periodismo para Todos, que iba a denunciar estas supuestas irregularidades. Lo que queda claro es que desde la Fiscalía trabajaron para la televisión y no para la Justicia. Con esta acción, destruyeron dos centros de recaudación importantísimos para sostener la obra. El pedido de Casolati era “fíjense si encuentran algún delito”, sin aportar nada en concreto y solo acusando desde su imaginación. Casolati, pretendió manejar la Fundación con mentalidad de merendero y haciéndola depender absolutamente de los fondos del Estado. Pero su arremetida no tenía en cuenta ni a las escuelas ni a los dos mil niños y jóvenes que asisten en ella, ni a los hogares de día del Gran Buenos Ares y Capital Federal y menos aún  las obras del interior del país. No solo la despensa de la Fundación estaba llena de alimentos sino que la Fundación Banco de Alimentos comunicó públicamente que el 14 de marzo de este año hizo una inspección en los depósitos de comida y cámaras frigoríficas de la obra sin encontrar ninguna irregularidad. Así, las mentiras de Casolati se comenzaron a develar, aunque el Grupo Clarín y sus aliados intentaron callar. El día anterior al programa de Lanata, el mercado de Beccar había llenado de verduras, frutas y pollo el depósito de alimentos de la Fundación. Casolati fotografió de esa entrega solamente un cajón de repollo diciendo a los televidentes falsamente que eso era lo único que tenían para comer. También se olvidó de fotografiar la cámara de congelados donde había: 10 cajas de pizzas Sibarita, 25 cajas de medallones de pollo con jamón y queso, formitas de pescado, croquetas de papa con jamón y queso prefritas, carne de cerdo en abundancia, 6 ganchos de chorizo, donados por el hermano del padre Grassi, y vacío que los niños comieron en asado el mismo domingo. Súmase a esto, abundantes salchichas, crema en saché y ricota, donadas por supermercados Día. Claro que la actitud insidiosa de Casolati llevó a fotografiar solamente unos potes de Mendicrim vencidos que cuidadosamente había guardado para este evento periodístico, en el que, si Jorge Lanata tuvo buena fe, también lo estafó a él.

 

Noemi Laura María Calcerasa.

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El padre Grassi despojado

 

Qui potest maius, potest minus (el que puede lo más, puede lo menos). Si se ha podido acusar al p. Julio César Grassi, fundador de “Felices los Niños”,  de abusador, es tanto menor culparlo ahora también descuidar la alimentación de la institución con comidas vencidas. Con esto se alzaron con otro trofeo, quitarle la Fundación, olvidando que es mejor “darle los cristianos en vez de darle a los gusano”, es decir, compartir sobras con los presos ante su inminente vencimiento.

 

El padre Grassi despojado

 

Un nuevo armazón mediático contundente por algo que verdaderamente los desvela: el padre Julio César Grassi. El resultado fue efectivísimo, sacarle la Fundación de un plumazo en la que tanta ilusión había depositado en el afán del bien de la sociedad y sus napas más desprotegidas, la niñez abandonada.

La causa: desviación de fondos, más precisamente de alimentos de la Fundación a la cárcel donde reside el sacerdote. ¿Veinticinco, cuarenta camionetas?  ¿O solo tres de alimentos, muchos de ellos con fecha inmediata de vencimiento? ¿Los chicos de la Fundación muertos de hambre o enfermos por mala alimentación?

Los escenarios reportados por los programas daban la sensación, al presentar cocinas con canillas rotas, azulejos descascarados y techos perforados, que se trataba de una escena de la Franja de Gaza, y el tema de ratas y cucarachas, como si se tratara de un basural. Ciertamente ninguna de esas muestras existiría si al padre Julio no le hubiesen obstaculizado su acción por cerca de 15 años. Mejor dicho, al haber mostrado lo peor -¿porque no muestran lo mejor?- estaban mostrando su propia obra. ¿Quiénes son los últimos responsables, el padre Grassi o los que no lo dejaron hacer?

Todos los que manejaban comedores saben que sorpresivamente le llegan mercaderías a punto de vencer, y por eso mismo derivan ese material inmediatamente a otros centros comunitarios. ¿Dónde está el pecado, dónde está la  aberración? Y si fueron de buena voluntad algunas cosas que podrían y aún deberían haber quedado, ¿quién ha ganado para su propio interés? Algún día se sabrá también la maravillosa, heroica y difícil tarea del padre en el penal; ¿él no puede allí dispensar caridad?

Esta objeción presentada maquilladamente es pérfida. Las limitadísimas comodidades aludidas no pasan más allá de un caloventor y cosas por el estilo, las comparaciones de que reeditada la vieja suite mentada por el juez Alfredo Meade ya iban contra toda evidencia, una bohardilla estrechísima en aquel caso, y ahora una celda de recluso que la retrataban de lujosa.

Y despojado también de su capacidad de defenderse, ya que a sabiendas de ese tsunami que todo lo llevó y experimentando lo peor, ya que el amaba su obra más que a sí mismo,  tenía que limitarse a ver todo lo que se hablaba, sin siquiera aportar su verdad, en la más crasa impotencia, maniatado de pies y manos. A todo esto sus detractores hacían gala de objetividad sin siquiera presentar una voz disonante.

Le quitan la fama, la libertad, la Fundación, la posibilidad de defenderse. Uno tiene lo que no se le puede quitar, por eso el padre tiene paz, eso no le han quitado y no se lo va a poder quitar… Ellos podrán perder la paz, y si es que nadie pierde lo que no tiene, a menos que se arrepientan y reparen.

Y muchos quisieron que le quitase la facultad de celebrar la Santa Misa, lo que difícilmente le retirarán aun en un hipotético caso de que la misma Corte Suprema de la Nación decida declarar el culpable en realidad de una única causa de los 17 casos en los que ya fue absuelto, dado que las investigaciones Iglesia, depositadas en cinco gruesos volúmenes, le otorgan inocencia. Lo más grande que puede hacer un hombre en la tierra es decirle a un trozo de pan “hazte Dios” y que eso verdaderamente se realice, y esto también, aun los que no creen quieren quitarle el sacerdote, ¿total si quitan la vida a millones de inocentes,  al inocente Hijo de Dios, cómo no darse el gusto de saborear también esta arbitrariedad? El último juicio será de Dios y público, el día del Juicio final, alí veremos dónde estamos todos parados... y para siempre.

La otra campana

 

Falsedades y verdades a medias volvieron armar una gran mentira contra el p. y Grassi. Cristo hoy presenta lo que ningún otro medio presentó.

 

Fuentes muy cercanas al sacerdote develan la mentira armada nuevamente contra el padre Julio César Grassi, fundador de “Felices los Niños”. Por razones de prudencia no damos a conocer sus nombres. Esta vez lograron apartar al sacerdote de la institución. 

Las nuevas acusaciones surgidas del programa “Periodismo para Todos” y dadas en otros medios de comunicación giran en torno a tres ejes: 1) pésimas condiciones alimenticias y edilicias de la fundación; 2) desvíos de donaciones alimenticias a los presos en el penal donde cumple prisión el sacerdote; 3) privilegios del padre en el penal. Sobre esta tres, nuestras fuentes nos dan a conocer la verdad completa.

 

Alimentos y edificios

Sobre la alimentación de los chicos: “A los chicos nunca les faltó nada”. “Nunca se les dieron alimentos vencidos, siempre se los privilegió, nunca el padre exigió que se dé de comer alimentos que no pudieran comerse”. “Es más, el padre armada siempre el menú diario de los niños basándose en lo que había en la despensa”. “Todos en la Fundación comen lo que allí se prepara, desde siempre”. “Los niños y sus padres hubieran sido los primeros en quejarse del mal alimento, los niños no comen cosas feas. Si hubiera un problema real, Lanata hubiera presentado a padres quejándose y no los hay”. “De ejemplo les digo el menú de los chicos: durante la semana puede ser milanesas con papas, batatas y zapallo al horno. A la noche, tortilla de papas, pan de carne y huevo. Ensalada de zanahoria rayada y repollo rayado. Los domingos, por ejemplo: entrada huevo relleno y fiambre, asado a la parrilla (de vacío) con ensalada de papas y huevo, lechuga y tomate, zanahoria y repollo. De postre, durazno con crema. ¿Esto es comer mal?”

“Si hubiera sido el caso, Juan Manuel Casolati, quien acusa el padre y es el encargado de la Fundación, no debería haber dejado nunca que se dé de comer mala comida, ¿o dejó que se les diera a los chicos mala comida con tal de tener con qué acusar al padre? El padre está preso y a varios kilómetros, si hubo desobediencias y negligencias de los empleados, Casolati debería estar al tanto”.

Sobre la carne podrida en la camioneta: “Se había descompuesto una heladera y el mismo padre intentó buscar alguien que la repare, desde la cárcel. No Casolati. Al fin la carne se descompuso y el padre mandó enterrarla. Hubo un error del responsable directo de no cambiarla de lugar la carne. Justamente una persona que ahora también lo acusa y quien hizo muchos errores allí y sin embargo se le perdonó, y ahora se vuelve contra la Fundación que lo crió. Si alguien desvió carne para darla a los chicos, Casolati no debió haberlo permitido. Pero él no está en los detalles, cómo lo estaba el padre”.

 

Edificios en mal estado 

Respecto a las filmaciones dentro de la Fundación dijeron a Cristo Hoy: “Han ido con las cámaras a los lugares que no estaban habilitados. La fundación tiene lugar para más de 400 chicos. Ahora hay 54. Los lugares que se priorizan son dónde están ahora los chicos. Filmaron los lugares que no están habilitados. Vinieron inspecciones del Consejo del Menor estando Juan Manuel Casolati, y si bien dieron indicaciones para mejorar, sin embargo los lugares de los chicos estaban habilitados por el Estado”. Y agregaron: “Justamente Casolati fue puesto por el padre para mejorar la institución y evitar que se deteriorase. El debía mejorar la institución en lugar de filmar y fotografiar para luego acusar a quién le dio la teoría de sostener la Fundación..."

 

Desvío de donaciones

Sobre el desvío de donaciones dijeron a este semanario: "Muchas veces las donaciones se podían repartir, compartir antes de que venzan. Lo que se compartió con los presos era alimento que estaba a punto de vencer a nosotros nos sobraba”. “En Clorinda hubo inundaciones y la Fundación compartió comida con los evacuados de Formosa. Esto no significa desviar comida. ¿Esto es malo? ¿Esto es desvío de donación? Hay otras realidades que exigen atención. Casolati lo sabía, pero de esto no habla”.

“Lanata habla de infinidad de veces que se desviaron donaciones pero la Fundación donó muy pocas veces al penal. Deben demostrar lo que dicen. Estas pocas veces que se donó se buscó aliviar la dramática

 

Pie de imagen

Esta es la máxima prueba. ¿Qué prueba? No se sabe qué ni cuánto se baja. Ni tampoco cuántas veces. Y con esta seudo evidencia se defenestró o y despojó al fundador. Con esta escena, de canal 13, el programa de Jorge Lanata tuvo la posibilidad de mostrar el contenido del camión que entraba el penal y no lo hizo...

 

 

situación de los presos, y éstos los dan a sus familias. Iban en definitiva a la familia y a los niños”.

“Muchas camionetas le llevaron solamente donaciones hechas al cura. Y, como a él le sobraba, las compartía: comida, ropa, artículos, etc.” “Si mezclan la cantidad de veces que fueron a visitarlo desde la Fundación con las que llevaron alimentos será una locura.  Interpretan mal la imagen que se muestra”.

 

Sagrada Familia de Cardales 

Sobre una parroquia involucrada: “Sí, la parroquia Sagrada Familia de Cardales. Es la parroquia del capellán de la cárcel con quien el padre acordó ayudar a los presos con alimentos. Las donaciones iban a nombre de la parroquia del capellán de la cárcel porque él podía hacerlas pasar. Pero hubo la desprolijidad de que no pasó primero por la parroquia, sino que las pocas camionetas con donaciones fueron directamente a la cárcel, que era el destino final de las donaciones. Nunca un deseo de engañar sólo de ayudar".

 

Privilegios carcelarios

Sobre los privilegios carcelarios dijeron: “El padre tiene una celda como todos los demás, utiliza las dependencias que puedo utilizar cualquier preso de buena conducta. Un pequeño Lcd con televisión digital, una heladera chica, un caloventor, etc., todo esto puede tenerlo cualquier preso de buena conducta que pueda costearlo”. “De qué privilegios hablan, el padre está en una de las peores celdas, llena de humedad. Esta se pasa el colchón donde duerme hasta casi mojarlo”. “Este es el ‘Sheraton de Campana’, como llegó a mencionar el programa de Chiche Gelblung".

 

Padre Pío

Sobre la Sociedad “Padre Pío” y donaciones de más de 3 millones por año, nos dijeron: “Lo que se recoge de donación a dicha sociedad viene a la cuenta de la Fundación todos los viernes. Se suman a las que la Fundación recibe y así se pagan los sueldos. Son 500 empleados, se necesita mucho dinero y a veces quedan deudas. Es una asociación con convenio con la Fundación para poder hacer este movimiento. Cada institución tiene claro su balance y está todo registrado”.

 

Extorsiones a los iniciadores

Sobre el principal acusador, Juan Manuel Casolati, hoy a cargo de la Fundación,  nuestra fuente dijo: “El quiere trabajar solo. Quiere dominar. Tiene carácter dominante y busca sus propios grupos. La gente a la que se enfrentó es la gente histórica que entiende el funcionamiento y el espíritu de la Fundación. A ellos no los deja entrar autoritariamente, sin motivo. Ellos son fieles al carisma de 20 años de la Fundación hecho con el sistema preventivo de Don Bosco: atender a los chicos con caridad, fe, razón, religión. El, por su parte, se declaró agnóstico. Y el sistema de don Bosco no se entiende sin la fe”.

“A personas que fueron a dar de comer a los perros de la ‘Blanquita’ (N. de la R.: residencia del sacerdote frente a la Fundación.) pretendieron hacerlas detener. A otros no los dejan ingresar a la Fundación. Y se ha creado una gran incertidumbre en torno al futuro laboral".

 

El acusador Casolati

“Casolati hizo algo muy grave. Entró en el penal con cámara, e hizo cámara oculta. Se reunió con el cura para que le explique cómo manejar la Fundación y se dedicó filmarlo para luego acusarlo. Tenía intenciones poco honestas desde el principio.” “Además puso en peligro los presos del penal al filmarlos ocultamente".

“Casolati debía haberse preguntado qué hizo él. No puede poner de responsable al padre de las cosas concretas para las que se puso en cargo a él". “Muchas veces no dió solución a problemas grandes en los chicos. No daba respuesta por ejemplo a poner un cuidador a la noche y así una noche durmieron los chicos sin cuidador. Por culpa suya. O lo culparán al cura también.”

“Casolati dijo que en la requisa de la celda se encontraron cuatro celulares y 5 mil pesos. Esto es absolutamente mentira. Lo dijo porque se le ocurrió. Así funciona su cabeza. No hay ningún registro en el penal.”

“El acusador Casolati se queja de envíos al penal con nafta de la Fundación, pero cuando tiempo atrás el padre envió sus camiones para llevarle madera a la unidad penitenciaria de San Martín, allí, como era de su conveniencia, no se quejó.”

“En la primera semana de julio dijo en un canal público que un preso tenía derecho a usar celular, porque, no olvidemos que él desempeñaba un cargo de defensa de los reclusos. Y luego se quejaba de que el padre use celular. Otra contradicción suya.”

 

La realidad de los chicos

“Se filman cosas que se sacaron de contexto y se hace una gran injusticia. Se está estigmatizando a los chicos de la Fundación. Ahora otros chicos los cargan como los que comen comida podrida. Algo que nunca pasó.”

“El presentar esta visión casi terrorífica de la Fundación mediáticamente hablando la lleva a posicionarse en el lugar que no tenía, injustamente. Todo fue preparado para apoderarse de la Fundación. Cosa que siempre se buscó."

 

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La reciente carta donde, dada la denuncia, la Fundación Banco de Alimentos cesa de donar para la Fundación “Felices los Niños”, sin embargo también dice: “La última visita a la  Organización Felices los Niños fue realizada el 14 de marzo de 2014.  Durante la misma se controló la despensa en la cual se guardan los alimentos y no se detectaron irregularidades”. Cualquier irregularidad posterior tenía a Casolati por responsable no al sacerdote. Lanata habla de deterioro evidente actual en cada rincón de las 68 Ha, sin quererlo, acusando Casolati, el responsable. Fotos del programa, del padre Grassi, de Juan Manuel Casolati y de Jorge Lanata.

Padre Grassi I

 

Ya que esta publicación católica es la única que ha defendido públicamente al sacerdote Grassi quiero escribir esta carta a sus lectores: creo en la inocencia de aquella causa que aún la Corte Suprema debe definir. Pero ahora se lo ha vuelto a destruir desde la mayoría de los medios de comunicación. Sí, se lo destruyó. Porque no se dio lugar a ningún tipo de oposición, a nadie se oyó dar explicaciones. Quedó como si el periodista Lanata y el  denunciante que salió de la misma Fundación estuvieran en toda la verdad. Pero yo me pregunto el motivo por el cual el sacerdote siguió durante casi un año manejando desde la injusta cárcel una institución en beneficio de otros. Romperse la vida para ayudar a otros.  ¿Cómo se lo puede acusar de mal manejo cuando se lo puso en la cárcel? Era más fácil renunciar y que se las arreglen. Pero el amor de los más de 30 mil jóvenes que pasaron por la institución lo anima a continuar aún en extremas condiciones. Si fuera un pedófilo, si fuera un ladrón de los chicos… nunca hubiera entregado su vida, su dinero, su libertad, su comodidad, por el bien de todos aquellos.

Edmundo Benítez - Ciudad de Buenos Aires - Argentina.

 

Padre Grassi II

 

Claro que entiendo las acusaciones a Grassi. Se quieren quedar con la Fundación. Tal vez este señor Juan Manuel Casolati que anda haciendo un viaje relámpago por los medios con tal de instaurar,  de la mano de “Clarín”, un show mediático que catapulte su persona como el mejor candidato. Recordemos que la credibilidad de “Clarín” respecto a Grassi no existe. Todas las acusaciones presentadas en el programa de 2002 se cayeron por sí mismas. Lo condenan por el testimonio de un joven que se fue de la fundación siendo amigo de Grassi varios años después del 2002 y hoy le conviene acusarlo. Si leen el caso, verán que el hecho grave que se le imputa tiene imposibilidad de haber sucedido. Por esto la Corte Suprema de Justicia aceptó revisar la sentencia condenatoria mientras no lo hizo con las sentencias absolutorias que quedaron confirmadas en su mentira. A lo que voy con esto es que “Clarín” no tiene autoridad moral para denunciar a Grassi, se sabe que en este tema ha faltado gravemente a la verdad infinitas veces. Y Casolati tiene pretensiones presidenciales… en la Fundación. Sí, el que fue puesto para mejorar la institución denuncia el mal estado al que él estaba llamado solucionar.

Agustina de Prietto - Pcia. de Buenos Aires - Argentina.

 

Fuente: DIARIO CRISTO HOY

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Se siguen fabricando por avaricia, mentiras para apoderarse de un Hogar Católico

El pasado 27 de julio, en un petardista programa del comunicador Jorge Lanata, se preparó un montaje que pretendía probar el desvío de mercadería de la Fundación Felices los Niños hacia el penal de Campana. En ese penal se encuentra el Padre Julio César Grassi cumpliendo la condena de un juicio tan armado como el programa de Lanata. 
Con un minucioso detalle, Lanata relató paso a paso, minuto a minuto, con filmaciones, ampliaciones de un supuesto libro de entradas, y hasta la recreación con los jugadores de fútbol llegando al estadio Beira de Porto Alegre, cómo se desvió mercadería de los niños. ¿Por qué mencionó el partido? Pues porque, supuestamente, el desvío se realizó durante el partido de Argentina-Nigeria, para no despertar sospechas. El interés que concitó el partido de fútbol debía distraer cualquier irregularidad.
Como dijimos, paso a paso, Lanata nos relató la salida de las donaciones de Banco de Alimentos. 


A las 13 hs. comenzaba el partido, por ello cualquier sospecha que pudiera despertar un camión saliendo de la Fundación Banco de Alimentos rumbo a la Fundación Felices los Niños, estaría enmascarada tras la pasión de multitudes.

A las 13 hs. del día 25 de junio comenzaba el partido Argentina-Nigeria, la misma hora en que Lanata señala como el comienzo del operativo.

Luego el camión llega a la Fundación Felices los Niños


Hasta aquí todo parece salir bien puesto que los argentinos estaban entretenidos mirando fútbol.

Ya dentro de la Fundación, los sagaces delincuentes bajan unos pocos alimentos para los niños.


El periodista Lanata sigue con su relato:
"Promedia el entretiempo del partido de Argentina y no hay autos en las calles...



...durante el segundo tiempo la camioneta se va; en el libro de entradas y salidas deja asentado que se dirige a la Parroquia La Sagrada Familia de Cardales..."


Esto es lo que dice Lanata con meticulosidad. La camioneta sale envuelta en la indiferencia de los que miran el partido, pero según el libro que misteriosamente cayó en manos de Lanata, la camioneta salió a las 16.10 hs. Para entonces el partido debía haber terminado sobradamente. No coinciden los tiempos.
El partido de Argentina-Nigeria empezó como bien dijo al principio, a las 13 hs. y no tuvo tiempos adicionales porque Argentina hizo tres goles: uno a los tres minutos del primer tiempo (Messi) otro del mismo jugador antes de que terminara el primer tiempo y un tercero de Rojo en el segundo tiempo. Los dos goles de Nigeria no le alcanzaron para extender el partido.
El partido terminó a las 15 hs. como marca el Reglamento de la Fifa, pues un partido consta de dos tiempos de 45 y entretiempo de 15.

 


Por lo anterior, indiscutiblemente el partido debió estar terminado a las 15 hs. pero Lanata asegura que la salida de la camioneta se envolvió en la bruma futbolera a las 16.10 hs. 

"Durante el segundo tiempo la camioneta se va; en el libro de entradas y salidas deja asentado que se dirige a la Parroquia La Sagrada Familia de Cardales"

 

Sin embargo, en el citado libro la salida de la Fundación fue a las 16.10 hs. 

 

 

 

Peor que eso. La supuesta camioneta conducida por Guex tiene tiempo de llegar a Campana, hacer su descarga...

 

 


...y cuando sale, según PPT (Periodismo Para Todos), todavía puede escucharse el partido, pues se ilustra la salida del penal con un fondo de relato futbolero.

 

 

Un partido verdaderamente largo ... habiendo terminado a las 15 hs. todavía se escucha de fondo cuando la camioneta sale del penal para terminar llegando a la Fundación a las 19 hs.

 

Esta inconsistencia no hace más que demostrar que toda la secuencia fue un montaje para darle credibilidad a una patraña. El programa nada prueba, nada concluye. Es una camioneta que va y viene, no se sabe qué día, no se sabe a qué hora, no se sabe para qué pero la supuesta precisión de datos y testimonios que relata el comentarista deja una sensación de minuciosidad que intenta convencer al desprevenido televidente.

 

Todo lo  que se dice en este blog respecto a esta supuesta secuencia puede encontrarse en el video del Canal 13, en esta dirección

 

http://tn.com.ar/policiales/fundacion-felices-los-presos-el-desvio-de-donaciones-para-beneficio-de-grassi_520530

 

Cualquiera puede comprobarlo. Como corolario de esta sarta de maquinaciones, es bueno terminar con un comunicado oficial de la Fundación Banco de Alimentos, que asegura haber controlado el estado en que se encontraban los alimentos dentro de la Fundación Felices los Niños.

La Fundación Banco de Alimentos para donar, realiza un minucioso control para que los alimentos lleguen a destino y no sean malversados, desviados o vendidos.

Debió sacar un comunicado que aclarara que los alimentos no se encontraban en mal estado y que realizaban los controles correspondientes.

 

 

 

Dice la Fundación Banco de Alimentos "la última visita a la Organización Felices los Niños fue realizada el 14 de marzo de 2014. Durante la misma se controló la despensa en la cual se guardaban los alimentos y no se detectaron irregularidades".

 

¿Estará complotada también la Fundación Banco de Alimentos?

 

El daño que estos psicópatas le producen despreocupadamente  a dos fundaciones sin fines de lucro, ya sea Fundación Felices los Niños como Fundación Banco de Alimentos es letal.

 

No dudan en manchar instituciones, voluntarios que entregan generosamente su tiempo a los más necesitados, funcionarios del servicio penitenciario, etc.

 

Respecto de estos últimos, se involucran a funcionarios del servicio penitenciario en una maniobra en la que el sacerdote Julio César Grassi estaría dándose la gran vida dentro del penal de Campana, teniendo objetos no autorizados.

 

En primer lugar, los que acusan a Grassi de ingresar objetos no autorizados son los que ingresan equipos no autorizados para filmar con cámara oculta porque no están permitidos tales elementos en los penales. 

Tampoco está permitido que las personas sometidas a prisión sean filmadas, fotografiadas ni expuestas a la curiosidad pública. Menos aun sin su consentimiento.

 

En la pseudoinvestigación se manifiesta que el sacerdote tiene una "oficina"; lo que no se aclara es que la oficina no es suya sino que es una dependencia adyacente a la cocina, donde realiza trabajos. Todas las personas privadas de libertad trabajan dentro del penal. Todas tienen obligación de hacerlo. 

 

También se dice que tiene tres celulares (luego se dijo que eran cinco), en la imagen sólo se lo ve al sacerdote con un teléfono inalámbrico.

También se lo acusa de tener un frigobar. Todos los presos tienen heladera en los penales para que sus familiares les lleven alimentos y los conserven. Es porque la comida de los penales es incomible. Esto debería ser vergüenza para la sociedad antes que motivo de crítica al que debe padecerlo. Se lo acusa de tener un plasma o un caloventor, elementos corrientes que posee cualquier preso que pueda costeárselos.

 

La persecución de Clarín y sus empleados contra el sacerdote Julio César Grassi ha llegado a límites patéticos, histéricos como una mujer despechada que hace y dice cualquier cosa para llamar la atención por odio mezclado con rencor. 

La supuesta investigación no es más que una letanía de afirmaciones sin fundamento, teatralizadas, con inconsistencias y falsedades. 

El denunciante Juan Manuel Casolati es un impresentable que achaca a una persona privada de su libertad  la responsabilidad por lo que él mismo debió hacer y no hizo. Desde hace años que el sacerdote Grassi no puede ingresar a su propia Fundación y desde hace ocho meses este individuo Casolati está al frente de la  misma.

Con denuncias de ominosos pactos mafiosos asegura que desde la prisión maneja una Fundación que él no puede llevar adelante por su propia incompetencia.

Un cóctel de personajes perversos que sólo están sobre este mundo para dañar a los más débiles y causar toda la destrucción que les sea posible en sus mediocres existencias. 

Andrea Palomas Alarcón

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La Suprema Corte de la Pcia. de Bs. As. declaró admisible el recurso extraordinario presentado por la defensa del padre Julio Cesar Grassi, lo que le permitirá apelar la única condena que pesa sobre él. Asimismo, la Corte rechazó los recursos que apelaban las absoluciones de los casos de "Luis" y "Gabriel" que presentaron los abogados querellantes Juan Pablo Gallego y Jorge Luis Calcagno Quijano, por lo que quedó plenamente ratificada la inocencia del sacerdote en esos casos, que suman la mayoría de las acusaciones.
De esta manera, al reconocer la Corte viabilidad del recurso presentado, la condena al sacerdote no está firme y, por lo tanto, no tendría sentido mantener la detención del presbítero fundador de "Felices los Niños" sino que, ajustados a la ley, debería volver al estado anterior de libertad morigerada, con las debidas medidas de coerción anteriormente impuestas.

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¿Inocente o culpable?




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