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09 Nov

Juan Manuel Casolati lo hizo: Suspende las clases por cualquier motivo

 

Cada 2 X 3 los chicos a la calle.

 

Hasta agosto del 2014 la Fundación Felices los niños se distinguió por DAR CLASES SIEMPRE, aunque haya paro, temporal, asueto o feriados municipales, elecciones, o lo que sea: SIEMPRE CLASES. Esto es porque las escuelas funcionan como un hogar de día, en las cuales no solamente la misión es educar sino también alimentar y sacar de las calles a los chicos.

El mismo gobernador Daniel Scioli fue beneficiado por esta virtud institucional el día en que visitó la fundación e inauguró allí el ciclo lectivo post vacaciones de invierno 2014, mientras que en todas las escuelas de la provincia de Bs.As. había paro y ni las porteras lo hubieran atendido. Pero… ¡TRANQUILOS TODOS! ya que una de las supuestas “ideas renovadoras” que introdujo Juan Manuel Casolati, solo para diferenciarse del padre Julio Grassi, fue la de suspender las clases “por lo que sea”. Comenzaron por adherir al feriado del partido de Hurlingham por primera vez en la historia de las escuelas de la fundación.

Antes de la intervención de Scioli, cuando había jornada docente, se daba clase medio día y luego los chicos almorzaban; el resto del día los docentes realizaban su capacitación. Ahora: suspenden las clases. O sea que media jornada los docentes se capacitan y la otra media jornada se van “a casita”… y los chicos en sus casas o en la calle sin comer o mendigando en las esquinas.

Días pasados se cortó la luz en pleno día de sol y mandaron los chicos a casa, o mejor dicho “A LA CALLE”, sin tener el menor interés por lo que les pase ¿no podrían haber dado clase con la luz de las ventanas o salir al hermoso predio que posee la fundación? Lo más fácil fue sacarse a los chicos de encima.

Ni hablar durante el temporal de la semana pasada. No hubo clases dos días y al tercero (a pleno sol) también suspendieron las clases porque tenían que pasar el secador.

Antes de la intervención los temporales eran motivo para refugiar a las familias o asistirlas solidariamente desde la obra, codo a codo con las acciones de las municipalidades de San Miguel y Hurlingham. Los pocos chicos que vinieron huyendo de su barrio tapado de agua fueron devueltos sin más al caos del que venían, sin darles siquiera una vianda o ropa seca.

Los paros docentes ahora son respetados como “fiestas de guardar” y los chicos “bien gracias”.

Juan Manuel Casolati puso de moda entre ciertos directivos una frase y actitud: “los padres van a tener que acostumbrarse a hacerse cargo de sus hijos”. Ni Casolati ni la interventora Gambaro tienen idea de las duras realidades que debe sufrir un niño o un adolescente cuando no vienen a la escuela: no comen, andan en la calle, son víctimas de malas juntas y corre peligro su integridad. Lamentablemente a ellos no les interesa.

 

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