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28 Nov

JUAN MANUEL CASOLATI Y MARCELO GRINOVERO: AGENTES DE CAOS.

Fundación  Felices los Niños sitiada por inoperantes.

 

 

Los hogares de los niños están en su peor momento. Los que deben cuidar a los chicos que viven en los hogares de Hurlingham están a la deriva, lo mismo que su coordinador Marcelo Grinovero y sus comandantes Juan Manuel Casolati y Natalia Gambaro.

El coordinador de hogares (Marcelo Grinovero) jamás trabajó en un hogar (ni de voluntario) lo mismo que su co-equiper Daniel Muñoz, quién todavía no se recibió en el profesorado, careciendo totalmente de experiencia. A los “encargados” de los chicos ahora los llaman “operadores”. Este título no se pone a quienes cuidan a menores en hogares, sino que corresponde a quienes rescatan chicos en la calle (operadores de calle). Este nuevo título solo da una sensación de estar en un instituto donde reina la dejadez y la anarquía. Marcelo Grinovero no tiene ni idea de como estructurar las actividades de los internos y opta por lo mas fácil : que hagan lo que quieran con tal que no se maten entre ellos. Los “operadores” mimetizados a los antiguos “celadores” de correccionales miran a los chicos a media y larga distancia (si es que los ven). Comen mal, poco y casi siempre fideos sin carne y escasa verdura. El caos llega a la higiene donde la pediculosis atacó peor que nunca, con falta de jabón y papel higiénico, ropa, toallas y sábanas. No hay desodorante, ni talco, ni alicates para las uñas. Los chicos son atendidos “genéricamente”. Falta corazón de “mamá” y del “papá” como siempre lo fue el padre Julio Cesar Grassi.

Días pasados Marcelo Grinovero puso a un chico en el rol de enfermero: ¡Si, aunque usted no lo crea! Es que hay un menor que tuvo una delicada operación en la columna y necesita ser asistido y cuidado por enfermeras. Como quieren ahorrar, o bien no tienen capacidad, pusieron a un chico a cuidar al niño postrado. La persona que lo cuida tiene como función fijarse las posiciones en la cama o en la silla de ruedas para que las escaras no se agraven. También deben manipular adecuadamente las sondas, higienizarlo adecuadamente , “medicarlo” y  darle de comer .¿Les parece a ustedes con sentido común que esto puede hacerlo un chico?

Solo cabe en la cabeza de Juan Manuel Casolati, Marcelo Grinovero y la interventora Gambaro. Quienes tuvimos un ser querido en esas condiciones sabemos que un error en cualquiera de los ítem nombrados puede ser fatal. A esto se lo llama INOPERANCIA. Ninguno de ellos se da cuenta que ponen en riesgo la “vida” del menor afectado.

Pero las cosas fueron aun mas graves. El menor devenido en enfermero se agarro a las piñas dentro de la sala de internación con un grupo de chicos que venían de deambular solos por el predio y querían entrar a jugar en dicha habitación del Centro de Salud. Fue toda una escena digna de un western. Volaron los frascos de remedios, el plato con los restos de comida, cubiertos (con los que comió el cuidador) y la play con que jugaban. Tal fue el desbarajuste que el pequeño cuidador se escapó de la fundación, lastimado y enardecido. Los guardias lo dejaron salir.

El pequeño luego de caminar sin rumbo por el barrio, terminó golpeando la puerta de una vecina colaboradora. Esta lo calmó, le dio una merienda y luego llamó a la fundación. El teléfono lo atendió Marcelo Grinovero. La buena mujer le manifestó que tenía en su casa al niño que se había escapado. El “coordinador” le contestó que por orden de Casolati no lo pensaba  ir a buscar. La señora se extrañó y le dijo con firmeza que era responsabilidad de él  venir a retirarlo. Grinovero, con muy mal educación y falta de consideración con quien hace un acto de amor con un chico extraviado, le replica:_ “¡Que venga solo si quiere! Dígale que si no aparece en tres horas lo denuncio en la comisaría”.

El ignorante coordinador piensa en denunciar al niño como culpable del supuesto delito de fuga, cuando en realidad lo que debe hacer 24 horas después, es la “solicitud de paradero”, o sea pedir el rescate del menor. Pero, como ahora en la Fundación Felices los Niños la amenaza reemplaza al sistema preventivo de Don Bosco , los operadores, Casolati y Grinovero para poner disciplina patotean a los chicos con este tipo de aprietes.

Finalmente, la señora tuvo que contratar un remis y llevar al niño a la fundación. Llegó y se quedó casi “una hora” parada con el pequeño afuera del protón del Hogar Don Bosco. María Auxiliadora los miraba aterrada desde lejos, no pudiendo entender como ahora el portón que siempre se abría presuroso a los chicos de la calle ahora servía para lingunearlos. Finalmente llegó furioso el coordinador Marcelo Grinovero, quien sin ni siquiera saludar a la buena vecina y voluntaria, amenazó al menor diciendo que “LA PROXIMA VEZ LO IBA A TRASLADAR A UN INSTITUTO”.

Este es el caos que instalo Juan Manuel Casolati en los hogares de la fundación, a la que llama “Felices”. Y es claro, los felices son ellos pero los niños no.

Casolati va por más y quiere quedarse con toda la fundación y llevarla adelante (o atrás) con una nueva Comisión Directiva a su medida o sea también: AGENTES DE CAOS.

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¿Inocente o culpable?




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